Hay recuerdos que no se guardan en la cabeza, sino en el corazón de quienes nos quieren.
Búho siempre fue quien cuidaba a los demás. El consejero sabio, el amigo paciente, el que encontraba las palabras justas… hasta que un día empezó a olvidar.
Cuando sus recuerdos comienzan a fallar, sus amigos hacen algo extraordinario: en lugar de dejar que se pierdan las historias compartidas, empiezan a escribirlas para él. Página a página, le devuelven quién es, todo lo que ha significado para los demás y todo lo que sigue siendo.

